TE VAS A CAER! NO LO HAGAS, TE VAS A HACER DAÑO!

La de veces que podemos oír esto a lo largo de nuestra vida… Tantas…que nos parece hasta normal! En los parques mismamente, he visto niños que se quedaban sentados por no caerse del columpio. Porque la amenaza de los padres de “Cómo te hagas daño, voy a sufrir muchísimo” es suficiente para que el niño o la niña se queden PARALIZADOS.

¿Pero cómo vamos a aprender si no nos caemos, o si no nos hacemos daño?

¿Cómo aprende un niño que el fuego quema? ¿Por que se lo dicen (o gritan!)? ¿O porque un día se acerca tanto, que se quema?

Es cuando tenemos la experiencia, que aprendemos. Nos pueden repetir millones de veces las cosas, pero es SÓLO CUANDO LAS EXPERIMENTAMOS, CUANDO REALMENTE -repito, REALMENTE- LAS APRENDEMOS.

Por eso que los padres, o más bien los adultos, que no hacen más que estar encima de los pequeños repitiéndoles que se van a caer, o que se van a hacer daño, no están sino CAPANDO Y LIMITANDO hasta un nivel muy grave y patológico a unos seres (es decir, TODOS Y CADA UNO DE NOSOTROS) que vienen a la vida perfectos, con toda una serie de recursos ilimitados para crecer y desarrollarse sanamente. Porque a eso venimos, si lo habíais olvidado. A SER FELICES!

Y ese es el PODER CHUNGO que ejercen los mayores que ya están capados y limitados. Buscan hacer lo mismo con los que le siguen. Así su vida limitada queda justificada.

Ese MIEDO a hacernos daño, que se traduce en “LO VAS A HACER MAL” nos destroza la vida.

Porque la vida es una AVENTURA. Desde el comienzo, y hasta el final.

¿Pero cómo vamos a entregarnos a la aventura de la vida si tenemos miedo a hacernos daño?

¿Vas a subirte a un barco si lo único que tienes en mente es la amenaza de una tormenta, un temporal o un tiburón?

¿Vas a entregarte a una relación de amor, si la amenaza a que te rompan el corazón es lo que más pesa? (y eso por lo general lo conocemos bien, porque los padres nos rompen de pequeños el corazón al no entregarse a ser felices con nosotros)

Pues que sepáis que el DOLOR, es sólo DOLOR. Que los chichones, los golpes e incluso las fracturas, son sólo dolor. Y el dolor físico es lo que menos destruye. Porque pasa. Porque se cura y se sana. Y ahí siempre aparece la rana (y su culito!)

REBELARSE A VIVIR SIN DOLOR, ES UN SÍNTOMA DE RENACIMIENTO, DE SANACIÓN, DE ENTREGA A LA VIDA.

Por favor, si que te salgan los dientes duele, si el parto duele, si la menstruación duele, si todo lo que viene a dar vida produce dolor, ¿Cuál es el problema? El dolor es una sensación más. Que en sí misma, no es ni buena ni mala. Simplemente ES.

El problema real es NO SABER GESTIONAR EL DOLOR. Porque sentir dolor cuando no se sabe qué hacer con él porque no se tiene con quién compartirlo, con quién curarlo, con quién pasarlo, es un horror. Sentir dolor, sin entender por qué ha pasado, de dónde viene, qué hacer con él, ES LO QUE CAUSA ANGUSTIA, PÁNICO, IMPOTENCIA Y, FINALMENTE, LIMITACIÓN. Porque no padecemos dolor, sino que SUFRIMOS POR ELLO.

Y eso que el dolor físico es el que mejor llevamos. ¿Pero qué pasa con el dolor emocional? ¿Sabemos de dónde viene, sabemos por qué lo sentimos, por qué nos lo han hecho? Por lo general, no. Porque de cultura -o inteligencia como lo llaman- emocional estamos muy subdesarrollados, muy ignorantes. Y ahí es cuando comenzamos a sacar nuestras propias conclusiones.

– ME DUELE QUE NO ME RESPETEN, QUE NO ME VALOREN. Pero lo sufro porque entiendo que no soy digno/a de respeto ni tengo ningún valor que defender. Porque entiendo que si no ven el valor, es porque no lo tengo (GRAVÍSIMA CONCLUSIÓN!!!)

– ME DUELE QUE ME UTILICEN. Pero lo sufro porque “en la vida todo se basa en el VALOR DE UTILIDAD”. Por lo tanto, si no dejo que me utilicen, “NUNCA TENDRÉ TRABAJO, AMIGOS Y MUCHO MENOS PAREJA”.

– ME DUELE QUE NO SE ENTREGUEN TOTALMENTE A MIS ILUSIONES. Pero lo sufro porque “las ilusiones no son algo real, sino que la vida es dura, cruel y, por supuesto, egoísta”

Y así podría citar mil y una creencias que asumimos y aprobamos y hacemos nuestras. ACEPTAMOS LA HERENCIA FAMILIAR.

Si mamá sufrió con papá, no voy a ser yo la lista que consiga un príncipe que la haga feliz.

Si papá se sacrificó por la familia, no voy a ser yo el listo que se entregue a hacer lo que le profundamente le llena y hace feliz.

Y ahí está el grueso de la sociedad. Una sociedad enferma que si bien está cambiando (despertando dicen algunos) está rodeada de muerte y destrucción. Y basta con mirar los ríos, el aire, o la fauna y flora del planeta para hacerse una leve idea de cómo ha degenerado la vida en la Tierra. Y si ya pasamos a ver cómo está el alma de las personas, ahí la cosa se agrava terroríficamente.

Y será ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE cuando cada uno de los adultos que vivimos en ella ASUMAMOS LA RESPONSABILIDAD DE REBELARNOS A TODA UNA SERIE DE MANDATOS Y CREENCIAS ERRÓNEAS Y DESTRUCTIVAS PARA ENTREGARNOS A DARLO TODO POR AMOR QUE SALVAREMOS EL PLANETA, Y LO MÁS IMPORTANTE, LA FELICIDAD DE TODOS LOS SERES.

La tuya incluida. Por supuesto! Porque todos los seres somos super importantes. Cada uno de nosotros trae un don a compartir y desarrollar con los demás. Identificarlo y ponerlo al servicio de la Vida es lo que nos permite SANARNOS, DESARROLLARNOS Y SER FELICES.

Y por último recordar que para realizar el cambio, LA AYUDA ES FUNDAMENTAL. SOLOS NO PODEMOS. ES IMPOSIBLE.

Es fundamental buscar (y quien la busca la encuentra: es una Ley Universal) la ayuda de una persona, o varias, que nos guíen desde una conciencia clara de lo que es la Vida y el Ser Humano.

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